Peligro en Alaska

Iniciativa del presidente Bush busca abrir enorme área natural a las petroleras

El miércoles 16 de marzo, el Senado de Estados Unidos aprobó por una ajustada mayoría la apertura a la exploración del petróleo en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Artico, en Alaska.

Con 51 votos a favor y 49 en contra, el Senado rechazó un intento de los demócratas y de los republicanos moderados de eliminar una cláusula del presupuesto del año próximo para la extracción de petróleo en el refugio en el correr del año. Desde hace más de dos décadas la industria petrolera ha buscado obtener acceso a lo que se cree son miles de millones de barriles de petróleo bajo la planicie costera de 610.000 hectáreas de esa área protegida, considerada una de las últimas fronteras silvestres en Norteamérica. Esos intentos chocaron con la negativa de la administración de Bill Clinton, pero redoblaron los esfuerzos durante el gobierno de George Bush, quien respalda esa intención.

Los ambientalistas se han opuesto a la extracción bajo el argumento de que, a pesar de la mejoría en los controles para proteger el ambiente, una red de oleoductos y plataformas de bombeo dañaría a la fauna y flora de Alaska, incluyendo caribúes, osos polares y a millones de aves migratorias.

Bush considera que el aprovechamiento del petróleo de esa reserva es una parte crucial de la seguridad energética de la nación y una manera de disminuir la dependencia estadounidense del petróleo importado, que representa más de la mitad de los 20 millones de barriles de crudo que se consumen diariamente en el país. El refugio de Alaska podría suministrar hasta un millón de barriles diarios al alcanzar su máxima producción, dijeron los partidarios de la explotación del recurso.

La resistencia a la medida promovida por Bush proviene de grupos ambientalistas y en especial de legisladores demócratas. Por ejemplo, el ex presidente Jimmy Carter, el senador Robert Kennedy, junto a varios artistas, como Robert Redford, y varias ONGs ambientalistas (la Sociedad Audubon, el Sierra Club, el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales, etc.), han prometido hacer frente a esos planes por todos los medios posibles.

El ex candidato presidencial demócrata John Kerry se ha comprometido finalmente a abanderar la causa y a poner toda la carne en el asador para impedir que Bush y la industria petrolífera se salgan con la suya. «En el subsuelo de la Reserva del Ártico hay petróleo para abastecer tan sólo seis meses de nuestro consumo interior», declaró Kerry. «No hace falta ser un ecologista convencido; basta con saber un poco de matemáticas... No podemos vender el patrimonio natural de América al mejor postor».

Basado en reportes de prensa, Miami Herald y agencias. Publicado el 23 de marzo de 2005.

 
 

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