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El tráfico ilegal de fauna y flora en Brasil mueve más de mil millones de dólares al año Los resultados de la reciente investigación de la Cámara de Diputados alerta sobre la dimensión del comercio ilegal en fauna y flora. Entre las conclusiones divulgadas el pasado enero se destaca la existencia de complejas redes de traficantes que actúan en la Amazonía brasileña y que abastecen de animales silvestres en el exterior a coleccionistas, zoológicos, biopiratas y tiendas de mascotas. "Además, hay conexiones entre esas redes y las dedicadas al tráfico de drogas", por ésta razón se abren investigaciones por lo menos a 80 personas y empresas según los parlamentarios. El informe muestra los esquemas y rutas del tráfico ilegal orientado a coleccionistas, tiendas de mascotas y como biopiratería. También se consideró el comercio ilegal de madera de la Amazonia y Floresta Atlántica, en especial desde el estado de Bahia, denunciando empresas madereras y mecanismos de corrupción. El informe destaca la red de explotación ilegal del "palo Brasil" en Bahia y cita el nombre del ciudadano de EE UU Alfred Mark Raubitschek, que en el municipio de Mascote compra maderas para instrumentos musicales, involucrando a funcionarios estatales en maniobras ilegales. Según datos de Amigos de la Tierra, solamente el 1,7% de la producción de
madera de la Amazonia proviene de una gestión sustentable. Se agrega, basados
en datos de Greenpeace, que las principales áreas de explotación ilegal están
en el sur de Pará, en la ruta Cuiabá-Santarém y en el sur del estado de
Amazonas. Según la organización no gubernamental Red Nacional de Combate al Tráfico de Animales Silvestres (Renctas), cada año 38 millones de animales son retirados de su hábitat y sacados ilegalmente de Brasil, el país con mayor diversidad biológica del mundo. La organización calcula que sólo uno de cada diez animales extraídos de su medio llegan con vida a manos de los coleccionista o a tiendas de mascotas de los países desarrollados. En la lista de animales amenazados de extinción en Brasil figuran 208 especies de mamíferos, reptiles, aves y peces. Finalmente el informe recomienda una serie de acciones. Por ejemplo que la aduana de Brasil y su ministerio público investiguen a unas 80 personas sospechosas. También se pide que el Ministerio de Relaciones Exteriores investigue cuatro empresas ligadas a la extracción de maderas (DLK Nordisk, Aljoma Lumber, J. Gibson Macllvain e Intercontinental Hardwoods) y una que trabaja con material genético (Coriell Cell Repositories). También se piden negociaciones con Colombia para detener la salida de pescados y peces ornamentales. Los miembros de la comisión también recomiendan al Gobierno que firme acuerdos de cooperación con países vecinos, especialmente con Colombia, para controlar la salida ilegal del país de peces ornamentales. Los legisladores igualmente sugieren modificaciones a la Ley de crímenes ambientales para aumentar las penas previstas contra los contrabandistas de animales silvestres."El tráfico de animales silvestres, además de muy rentable, no enfrenta legislaciones tan severas como las que reprimen el narcotráfico y cuando son descubiertos, los implicados deben de pagar como máximo multas bajas en dinero", asegura uno de los oficiales de la Policía Federal. La investigación tomó cinco meses y se interrogaron a 112 personas, entre fiscales ambientales, policías, activistas de organizaciones no gubernamentales y expertos de la Red Nacional de Combate al Tráfico de Animales Silvestres. El documento está disponible en http://www.camara.gov.br |