Entrevista a Björn Beeler, coordinador de IPEN

Trabajamos para lograr un texto fuerte

Patricia Peralta Gainza
Desde Punta del Este, Uruguay 

 

 

En el ámbito de la Primera Conferencia de las Partes de la Convención de Estocolmo, que tuvo lugar en Punta del Este, Uruguay, los días 2 al 6 de mayo de 2005, entrevistamos a Björn Beeler, Coordinador Internacional de IPEN (Internacional POPs Elimination Network). 

¿Cuál es la actividad de IPEN ?

Nuestro encargado para América Latina es Fernando Bejarano de RAPAL México y para Uruguay es también por RAPAL María Cárcamo. IPEN es una red de organizaciones y para ser una organización participante se debe estar de acuerdo con nuestra misión (explicada en nuestra declaración realizada en 2001). El inicio de IPEN fue en el CNI-1 (en sus siglas en inglés Intergovernmental Negotiation Committee), en Montreal, que fue el principio de este proceso del Convenio de Estocolmo.

Estamos conformados por organizaciones que trabajan temas de salud pública, medio ambiente, derechos humanos, derechos de género, laborales, etc., es un movimiento muy amplio. Buscamos coordinar entre todos para hacer más efectivas las negociaciones. Hoy tenemos 350 organizaciones participantes en 67 países. Entre el CNI-1 y la  adopción del Convenio en el 2001 IPEN cumplió una labor de coordinación de las ONGs. Nuestra meta era llegar fuertes a una Convención que buscaba proteger la salud pública, el medio ambiente y específicamente la salud de mujeres, niños, trabajadores, grupos indígenas y personas en situación de vulnerabilidad frente a los COPs.

Luego de la aprobación y adopción de la Convención de Estocolmo estamos trabajando en otra etapa que es la de articular a las organizaciones para implementarla, buscando crear oportunidades para organizaciones en Asia, África, Latinoamérica, Europa del Este, etc.

IPEN trabajó mucho para lograr la participación de la sociedad civil en la construcción de la propia Convención. Esta consta de dos características muy importantes una es el mecanismo de ingreso de nuevos COPs, y la otra a desarrollar, es la idea del Principio Precautorio que gira alrededor del concepto de que “debe ser seguro porque lo están vendiendo”.

Trabajamos para lograr un texto fuerte.

Entonces, ¿consideras que es un buen texto, un texto fuerte?

Sí. Nos podemos quejar de algunos criterios pero en lo amplio del término estamos conformes con lo que se logró. Al fin se dice expresamente que algunos químicos deben estar prohibidos y no se deben usar. Se deben quitar del mercado y por tanto perder los beneficios económicos que conlleva para muchas empresas y esta es una lucha muy fuerte. Para esto debe existir alguien que cumpla la función de defender el interés público en contra del interés privado, puede ser el Gobierno, las ONGs, etc. De hecho el Gobierno es el que debe mediar. Por ejemplo, en el caso del DDT que es utilizado en contra del Paludismo, el Ministerio del Ambiente va a decir que tiene un grave problema de impacto y el encargado de Salud que no puede evitar su utilización.

El proceso al cual se someten los países es primero adoptar el texto, luego ratificarlo (con eso adquiere rango de ley nacional) y luego de ser firmado por 50 estados obtiene la característica de Ley internacional vinculante. Esto sucedió en mayo de 2004. Luego viene la sensibilización de la población respecto al problema, proceso muy difícil porque el daño de los COPs no es visible. Para esto estamos trabajando con otras organizaciones como el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) en países en desarrollo y en economías en transición, ya que es a quienes se les hace más difícil obtener recursos para esta finalidad.

Para la implementación de estos planes estamos utilizando el Internacional POPs Elimination Project. Consta de tres metas: incrementar la lista de COPs, desarrollar la capacidad de las organizaciones que están trabajando en esto y por último fortalecer la coordinación regional (por ejemplo, Latinoamérica, África anglófona, África francófona, subcontinente indio, islas del pacífico, ex Repúblicas soviéticas y Rusia, Europa Central y del Este, etc.)

En todas estas regiones se aplican pequeños programas de muy pocos recursos que pueden ir de los 500 a los 3000 U$D, que logran tener gran impacto. Hoy en día existen algo como 160 proyectos de este tipo en 40 países.

¿Quiénes son los principales productores de COPs?

Algunos de los COPs son intencionales: los pesticidas y químicos industriales como el PCV, otros no. Para todas las economías es importante la producción química y todos dependemos de alguna manera de ella. Debemos sí buscar las alternativas. Los otros, los COPs no intencionales, son fácilmente identificables en algunos lugares como la producción de algunos metales, donde usan basura médica para los incineradores.

En el caso de los COPs no intencionales, ¿tienen particular relación con la pobreza?

Sí. En muchos países (en la mayoría) se tira la basura, ya sea en un lugar público o privado, especificado o no, allí se tira la basura y los urgadores la clasifican. Esto es un serio problema socioeconómico.

Con las medidas permitidas en el Toolkit también tenemos un problema ya que está siendo utilizado por los países para medir sus estándares, pero estos están por encima de lo que nosotros consideramos recomendable. Las prioridades  en la Planificación de los Planes Nacionales pueden trazarse de manera equivocada.

¿Por qué está IPEN aquí y en qué está participando?

IPEN está integrado por organizaciones mayoritariamente locales, pertenecen y trabajan en el propio país. La Secretaría Coordinadora de IPEN intentó que confluyeran el mayor número posible de organizaciones aquí. Vinieron aproximadamente 50.

Antes de venir tuvimos una reunión de 3 días en Montevideo, donde acordamos qué queríamos hacer y lograr en este encuentro. Para instrumentar lo planeado es que aquí sistematizamos reuniones matutinas en las que nos ponemos al tanto de lo que está ocurriendo, qué están haciendo los países y qué haremos nosotros.

Estamos intentando crecer en participación pública para implementar la Convención de Estocolmo. Estamos creciendo en recursos, los cuales son indispensables para trabajos de investigación, buscando justificar la importancia y el interés público que conllevan estos temas, ya que tienen que ver con calidad de vida.

¿Cuáles son los temas más complicados a los cuales se enfrenta IPEN?

El aspecto más difícil de nuestro trabajo es el tema técnico. La discusión que se da alrededor de estos temas es muy complicada y la mayoría de las personas que tienen estos conocimientos trabajan con las empresas del sector privado, porque ellos pueden pagar sus servicios y años de estudio.

Para nosotros es muy difícil encontrar fondos para pagarle a estas personas y además encontrar a aquellas que estén comprometidas éticamente con nuestra causa y el respeto a la salud pública. Consecuentemente, los expertos que sí tenemos trabajando para nosotros están sobrecargados totalmente. Por ejemplo, tenemos un par de abogados que vinieron aquí, pero son voluntarios. Necesitamos tenerlos siempre, pagados, para que defiendan nuestras posturas.

¿Cómo se financia IPEN?

Nuestro dinero viene de fundaciones privadas en Estados Unidos o como resultado de consultorías y conferencias, para lo cual nos estamos moviendo siempre recomendando nuestros profesionales. Por ejemplo una reunión como esta es muy cara. Un solo vuelo puede costar 1200 U$D.

Ahora estamos intentando desarrollar el SAICM (Strategic Approach to International Chemical Management). Con esto buscamos introducir un aspecto de Seguridad Química Internacional en aquellos países a los cuales les demos apoyo financiero para la implementación de los Planes Nacionales, por eso buscamos estrechar lazos con aquellos gobiernos que trabajan temas de cooperación internacional.

P. Peralta Gainza es analista de información en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social). Se permite la reproducción siempre y cuando se mencione la fuente.

 
 

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