![]() |
|
Crisis de basura en ciudades colombianas
Cinco mil toneladas de
basuras acosan a diario a nueve capitales Medellín, Cali, Cartagena, Ibagué, Santa Marta, Armenia, Yopal, Sincelejo y San Andrés están cerca de una emergencia sanitaria porque sus rellenos de desperdicios están al tope. La mayoría de ellas no tiene soluciones a la vista para definir nuevos sitios de disposición final de basuras, pese al campanazo de alerta que les dio la Superintendencia de Servicios Públicos. La Defensoría del Pueblo también advirtió que el botadero de Mondoñedo, donde arrojan sus basuras 40 municipios de Cundinamarca, está en riesgo de sufrir una avalancha de basuras debido a que las 500 toneladas que recibe diariamente no son manejadas en forma adecuada. Según su administrador, Pedro Rodríguez, a Mondoñedo le quedan seis meses de vida útil, después de sus 17 años de funcionamiento. En junio del 2001, la CAR, autoridad ambiental de Cundinamarca, había ordenado su cierre, pero este no se ha hecho efectivo porque las 40 poblaciones que depositan allí las basuras no tienen un lugar alterno para hacerlo. Según la Superservicios, el rechazo de la comunidad, las interferencias políticas y los intereses de las autoridades locales son algunas de las causas que han impedido que las administraciones definan los nuevos sitios de disposición final de las basuras. Por eso, le pidió a los alcaldes, al Ministerio del Medio Ambiente y a las Corporaciones Autónomas Regionales que resuelvan rápidamente qué hacer con las 27.000 toneladas de basura que diariamente producen los colombianos. Medellín: cerca de la emergencia
Ha habido varias solicitudes a Corantioquia para que prorrogue la vida útil de la Curva de Rodas, que se vence este 31 de agosto, hasta que se ponga en marcha un programa para el manejo integral de residuos sólidos urbanos. De no lograrse esta extensión de su uso, se decretaría la emergencia sanitaria Esta permitiría el uso de escombreras de la ciudad para botar la basura. La Escombrera San Javier es el terreno considerado hasta el momento, pero está localizada en el corazón de la comuna 13, a donde no se puede pasar sin autorización de las autodefensas que custodian la zona. Algo similar ocurre con el proyecto de relleno sanitario de La Pradera, en Donmatías, donde hay continuos retenes de la guerrilla. Cali: sin definir nuevo relleno Desde hace dos años, el basurero de Navarro, localizado en el oriente de Cali, copó su capacidad de almacenamiento de residuos sólidos. Su vida útil se cumplió en el 2000 después de 30 años de funcionamiento. Desde entonces, se acondicionó en el mismo sector un relleno sanitario transitorio en donde diariamente son arrojadas más de 2.000 toneladas de basuras de Cali y municipios cercanos como Yumbo y Jamundí. Hasta hace un mes, Serviambientales (Ute de España) estuvo a cargo de Navarro. Esta entidad fue escogida hace dos años como socio de Emsirva, empresa del municipio, para el cierre del basurero y el manejo de los rellenos transitorio y definitivo de la ciudad.El pasado 13 de julio, el municipio caducó el contrato argumentando incumplimiento y Emsirva reasumió el manejo de las basuras. Esta semana, Emsirva inició los trabajos de sellamiento y clausura del basurero, que incluye tres proyectos: la estabilización de la montaña original de desperdicios, la perforación de la misma para la extracción de gases y el plan social con los recicladores. Cartagena: nadie quiere el relleno Cuatro años lleva La Heroica explorando soluciones al problema de la saturación del relleno sanitario de Henequén y aún no tiene una fórmula que permita asegurar que está lejos de una emergencia sanitaria. Los vecinos de Henequén se quejaron de que el relleno se convirtió en un basurero y que atentaba contra sus derechos a la vida, salud y ambiente sano. Una tutela fallada por el Juzgado Séptimo de Familia hizo que el alcalde Carlos Díaz dejara de utilizar el basurero. Entonces, el Distrito contrató por períodos de tres meses con la firma Ingeambiente, propietaria del relleno sanitario privado, ubicado en el vecino municipio de Turbana. Pero surgieron problemas contractuales: el Alcalde dice que es oneroso el traslado de las basuras hasta Turbana, mientras que el dueño del relleno pide un contrato más duradero (por lo menos de 8 años y no de 3 meses) para que le resulten rentables futuras inversiones. Hace tres meses pelearon e Ingeambiente cerró las puertas de su relleno. La ciudad se vio en peligro de represar sus basuras en las calles y casas. Se reabrió Henequén y el Alcalde fue demandado por desacato. El Distrito decidió volver a contratar con Ingeambiente y es en el relleno de esta firma donde provisionalmente se están depositando las basuras. Díaz confía en desarrollar un proceso de licitación. El problema es que no hay ningún licitante con licencia sanitaria para poner a funcionar un relleno. Además, ninguna población ni barrio quiere que funcione un relleno en sus alrededores. Ibagué: ¿quién corre con los costos? Hace tres años se trabaja con el apoyo del Ministerio del Medio Ambiente, Mindesarrollo, el Departamento de Planeación Nacional, el Fondo Nacional de Regalías y Cortolima en la solución de los problemas de basuras del Tolima. Se trata del proyecto Parque Ambiental Chicalá, que beneficiaría 18 municipios de este departamento y 7 de Cundinamarca. Allí se tratarían más de 7.000 toneladas diarias de basura. Cortolima tiene en caja 1.750 millones de pesos del Fondo de Regalías para este proyecto. Sin embargo, el gobernador Guillermo Alfonso Jaramillo se opone a la construcción de este Parque y la comunidad del municipio de Coello también ha manifestado su resistencia ante la propuesta. Hace un mes se realizó una audiencia pública para debatir la viabilidad del proyecto. Así mismo, Cortolima condicionó la prolongación de la utilización del basurero actual, a la realización de obras que valen más de 1.000 millones de pesos. Estas tienen que ver con el manejo de gases, el retiro de los lixiviados y la estabilización de taludes. Así mismo, la conformación del domo, el manejo de aguas lluvias y el cuidado con la parte paisajística del sector. Está por definirse por parte de la administración municipal, Infibagué y el sector privado, quién corre con los costos y en qué porcentaje. Si las obras no se realizan antes de finalizar el mes, la administración sería sancionada. De lo contrario, se permitiría que el basurero funcione hasta agosto del 2003. Basado en un artículo de El Tiempo (Bogotá), agosto 2002. |