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La "cruda" realidad del petroleo
Miguel Gómez Balboa
El mundo parece estar cerca de una crisis energética por su creciente demanda de petróleo. La oferta no logra contentar a los voraces mercados. Pero además hay por lo menos 11 causas que explican el aparentemente “desquiciado” precio del crudo. Las consecuencias amenazan con ser severas en todo el orbe. La desaceleración de la economía, junto con otros efectos, causará desempleo y recesión. La guerra iniciada en Irak por George W. Bush tiene mucho que ver.
Nada detiene el alza del precio del petróleo. Un fenómeno que produce escalofríos
a los analistas, que ya preludian una crisis petrolera semejante a la de 1973 y,
también, porque lentamente se asfixia la modesta aunque, hasta ahora, clara
recuperación económica mundial pronosticada para el 2005 tras la recesión.
En el mundo de los negocios los números son claros. El jueves (al terminar de
escribirse este artículo) el precio del barril de crudo seguía batiendo récords.
Se ubicó en 45,75 dólares por barril (DB) en el mercado de Nueva York, el
mayor índice registrado en los últimos 21 años. Y, en consonancia, el mercado
londinense mostró un incremento de 76 centavos, para situar el valor en 42,33
DB, una cifra histórica desde 1988. Números que están a punto de causar un
terremoto en las bolsas de valores.
Ni la producción al límite de los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha logrado saciar —o por lo menos aligerar— un mercado sediento de “oro negro”. Y, con el transcurrir de los días, el clima petrolero se nubla aún más. El mundo económico está pendiente de lo que ocurra en esta historia, cuyas causas y posibles consecuencias veremos a continuación.
Los cauces de la crisis
Ello les permite un fuerte control del poderío económico y la dependencia energética del resto de los países. En el tema que nos incumbe, el 64 por ciento del petróleo y el 45 por ciento del gas natural están en el Oriente Medio. La mayoría de los países debe importar crudo para poner en marcha dos pilares de cualquier economía: el transporte y la industria, donde este energético es un bien escaso y una pieza clave en los vaivenes de sus economías. En Estados Unidos, Asia o Europa sucede algo parecido, pero con la diferencia de que si bien se produce petróleo a gran escala, éste no alcanza para cubrir la demanda interna, por lo que también deben importar el preciado líquido.
Causa 1: Demanda por las nubes
La actual tensión en los precios del crudo se debe en
parte a la “vieja regla” de la oferta y la demanda. La Agencia Internacional
de Energía (AIE) reconoce que el consumo mundial de crudo creció más rápido
que lo previsto en los últimos tres años. Para esta gestión se estima en 82,2
MBD (millones de barriles diarios), con un incremento de 2,5 millones de
unidades respecto del 2003, mientras que en el 2005 el aumento oscilará en
torno a 1,8 millones de barriles.
Estados Unidos, el mayor importador de petróleo del mundo, está resultando más
“sediento” de crudo de lo pronosticado por los estudiosos, especialmente con
la temporada de verano y el pico de automovilistas en las rutas, sumados a la
necesidad de combustible de mayor octanaje para alimentar los insaciables
tanques de los vehículos 4x4 preferidos por los conductores estadounidenses.
Además, esta creciente demanda viene de la expansión económica global que
acentúa la sed de petróleo de las economías en la ola del crecimiento. El
factor individual más importante es China, el segundo país importador de
crudo, que en 2003 aumentó en 20 por ciento su demanda energética, y este 2004
pretende alcanzar los 110 millones de barriles, 21 por ciento más que el
anterior año. Un ejemplo que Japón y la India pretenden seguir.
En julio, la producción mundial de hidrocarburos creció en 550 mil unidades
(de 159 litros cada una) para llegar de esa forma a 83,5 millones, de los cuales
29,1 millones fueron aportados por la OPEP. Entonces, los principales
exportadores de petróleo producen actualmente dos millones de barriles extra
por día —2,5 por ciento de la demanda mundial— sin que esto haya tenido
efectos en los precios. Un ambiente herido por la “dosificación” en los
oleoductos de Oriente Medio, amenazados por atentados de grupos extremistas, y
porque otros países productores, particularmente fuera de la OPEP, no han sido
capaces de aumentar su oferta de manera considerable.
Pero el consumo tiende a exigir más. Especialmente con la llegada del invierno
en el hemisferio norte, el periodo de mayor consumo mundial. Primordialmente
porque en Estados Unidos aumentará la demanda de gas de calefacción, debido a
que el invierno de enero “será muy severo”. Ante esto, los ministros de
Energía y Petróleo de la OPEP se reunirán el 15 de septiembre en Viena para
estudiar la evolución del mercado y decidir sobre su oferta en los meses
previos a esta época.
Por todo esto, los habituales operadores de este mercado consideran que la
tradicional y cercana relación entre oferta y demanda se ha roto, al menos
parcialmente, hasta nuevo aviso.
Causa 2: Reservas estratégicas
Pero no siempre el crecimiento de la demanda está vinculado a un mayor consumo. Parece que los mayores compradores, especialmente gobiernos, están almacenando petróleo, posiblemente para protegerse de posibles interrupciones en la oferta. La reserva estratégica de petróleo de Estados Unidos ha sido particularmente activa en su compra, y China e India la han emulado.
Ante los problemas petroleros, incluso se aconsejó a George W. Bush paralizar el llenado de la reserva estadounindense, con capacidad para 700.000 millones de barriles y utilizar una parte para paliar la demanda interna. La negativa de la Casa Blanca fue tajante: ‘’La idea de vaciar la reserva estratégica de petróleo pondría a Estados Unidos en una posición peligrosa en la guerra contra el terrorismo’’, señaló Bush. Hoy, la reserva está en un nivel récord de 665 millones de barriles y sigue creciendo.
Por si fuera poco, China ha empezado a construir tanques para el almacenamiento de reservas estratégicas de petróleo, aunque aún no empezó a acumular combustible, lo que significa que su demanda actual de “oro negro” se destina por completo al crecimiento económico, y, una vez que empiece a almacenar, su demanda aumentará aún más. Al respecto, el gobierno chino afirma que desarrollará sus reservas de a poco para no desestabilizar los mercados.
Causa 3: La guerra en Irak
Ni duda que el factor más conocido de esta racha alcista es la guerra en Oriente Medio. Los principales consumidores petroleros son dependientes de esta región, por lo que la violencia en Irak, los ataques de Al-Qaeda en Arabia Saudita, la rebelión del sur iraquí (centro de las principales fuentes energéticas) en apoyo a los rebeldes chiíes del clérigo radical Muqtada al Sadr, las amenazas de “volar” oleoductos..., han renovado los temores de interrupción de suministros de “oro negro” en el mundo, sembrando la duda sobre la capacidad de Irak de convertirse en un productor estable y seguro.
Las exportaciones de petróleo se han reducido desde la invasión y, por ende, ha disminuido la oferta global de crudo. Pero, ¿quién controla el grifo en Irak? Las deducciones, sostienen los cientistas políticos, llevan a Estados Unidos, que incluso es el “padrino” del nuevo gobierno interino iraquí. Sin embargo, el potencial levantamiento del sur, en Basora (provincia que junto a Missan y Zi Qar-all, amenazaron con proclamar su independencia), ha puesto en entredicho este “dominio”, por lo que ha pasado a ser la preocupación central estadounidense ya que casi el total de la producción pasa por terminales situadas en esta provincia sureña.
El juego del petróleo no solamente se libra en Irak. También la incertidumbre de ataques terroristas en Estados Unidos ha ayudado al alza del precio. Como el desencadenado el 2 de agosto cuando se advirtió de un posible ataque de Al-Qaeda a instituciones financieras, ese mismo día el crudo subió varios puntos. (Más información sobre el tema Irak en la página 4)
Causa 4: Los límites de la OPEP
La OPEP, compuesta por países de Oriente Medio y Venezuela —responsable del 36 por ciento de la producción mundial de crudo—, bombea actualmente unos 30 millones de barriles diarios (MBD), más del 90 por ciento de su capacidad, el nivel más alto en 25 años. Pero no por esto logró aliviar las presiones sobre las cotizaciones.
Este cártel ha visto cómo su estrategia de intentar mantener los precios dentro de una franja establecida por ellos mismos, mediante el aumento o la reducción de las cuotas de producción de sus países miembros, está por los suelos. Algo que preocupa a su presidente, Purnomo Yusgiantoro, quien afirmó que los precios del petróleo “enloquecieron” y que las naciones productoras pueden hacer poco para apaciguar el mercado.
Los últimos intentos por revertir la situación han llevado a que la OPEP aumente en 500.000 barriles diarios la producción. El efecto no fue el esperado, por ello, esta organización aseguró que podría aún incrementar su bombeo en 1,5 MBD para septiembre. Una promesa que —arguyen los expertos— sólo Arabia Saudita, el mayor exportador mundial, tiene las condiciones de cumplir, ya que cualquier otro incremento de la OPEP está sujeto a nuevas inversiones. Ante el reto, el gobierno árabe anunció que está listo para aumentar su producción en 1,3 MBD. Sólo falta la venia de su ente matriz.
Causa 5: El efecto Yukos
El factor más reciente que ocupa a los analistas procede
de Rusia y la petrolera Yukos. El segundo exportador de petróleo del mundo,
después de Arabia Saudita, que podría estar ante la quiebra al no poder hacer
frente a su inmensa deuda fiscal. Si Yukos detiene sus operaciones, los
resultados serían nefastos, se prevé que unos 1,7 MBD pueden resultar
afectados.
El peso de esta petrolera es notorio. Las veces que la justicia rusa permitió
que ésta tenga acceso a sus cuentas bancarias
—congeladas— para financiar sus operaciones diarias, los precios del crudo o
bajaron o se mantuvieron. Aún con Yukos a media máquina. “Es la mayor
causante del aumento de precios”, dijo Nauman Barakat, ejecutivo de Refco,
compañía estadounidense analista de petróleo.
Empero, el reciente asedio de sus cobradores hace temer lo peor. Yukos anunció
recientemente que uno de sus mayores acreedores pidió el default por 1.600
millones de dólares. Un reclamo similar al interpuesto por un grupo de bancos
occidentales en julio. Así, la empresa está un peldaño más cerca de la
bancarrota.
Causa 6: La especulación
Otro elemento que también afectó la subida del “oro negro”, según Prensa Latina, es la incesante actividad especuladora de fondos de inversión, algo que no ha podido ser apaciguado por la propuesta de Arabia Saudita para aumentar su producción si es necesario.
La combinación de bajos precios con la estrategia de la OPEP hace que, ante la más mínima amenaza a una fuente de suministros (como Irak), aparezca el prospecto de aumentos repentinos de precio en el mercado. Una oportunidad aprovechada por los especuladores profesionales que explotan lo que algunos expertos han descrito a la BBC como “el factor miedo”. Los fondos de inversión de alto riesgo y las apuestas de otros especuladores financieros en la posibilidad de precios más altos, en sí mismos, han exacerbado la presión sobre los precios.
Causa 7: Tensiones políticas
No hay que dejar de lado que la violencia y desorden político en Irak, Nigeria o Venezuela pueden llevar a interrupciones significativas de la producción. El papel de Venezuela es estratégico en esta área del tablero petrolero. Especialmente con la reciente amenaza de Hugo Chávez de no suministrar petróleo a Estados Unidos si Bush intenta intervenir en los asuntos políticos de Venezuela. Venezuela exporta al país del norte el 50 por ciento de los 2,7 millones de barriles de crudo que produce diariamente. Chávez, incluso, advirtió que en la consulta de hoy no sólo se votará entre el SÍ de la revocación del mandato y el NO de la ratificación de su cargo, sino entre “la patria o la colonia”. Palabras que mantienen en alerta a la Casa Blanca.
A juicio de Patricia Vásquez, en un artículo de la revista Energy Intelligence, “con la paranoia del mercado de petróleo sobre potenciales interrupciones en el suministro, los sentimientos hacia el radical presidente de Venezuela, Hugo Chávez, han cambiado, al punto que las operadoras petroleras y otros inversionistas extranjeros están deseando que gane el referendo revocatorio de su mandato. Este punto de vista es compartido por muchos en Wall Street e incluso en la administración Bush, que en el pasado ha acusado a Chávez de estar convirtiendo a Venezuela en un país de izquierda al estilo de Cuba. Para evitar dudas y especulaciones, la administración Chávez y la estatal Petróleos de Venezuela dicen que, cualquiera sea el resultado del referéndum, las exportaciones no serán interrumpidas. De todas maneras, todavía está fresca la memoria de la huelga de la oposición a Chávez que hizo que la producción apenas gotee en diciembre de 2002 y enero de 2003”.
Causa 8: Reservas, refinación y clima
Según la BBC, otro factor se encuentra en que las compañías petroleras han intentado hacerse más eficientes en los últimos años y operan con depósitos de petróleo crudo cada vez más pequeños. Esto significa que no hay un colchón lo suficientemente grande en el mercado para aplacar el efecto de una interrupción en los suministros.
También influye que los bajos niveles de almacenamiento de gasolina en Estados Unidos y las presiones sobre sus refinerías para que aumente la producción de nuevas mezclas de gasolina han afectado los precios. Las regulaciones ambientales exigen nuevos grados de gasolina que pueden variar de un Estado a otro. Por ello, las refinerías tienen que superar muchas dificultades para hacer frente a la nueva demanda. Además, analistas esperan que las vacaciones veraniegas hagan crecer la demanda en el país del norte y magnifiquen el problema.
A esto hay que añadir los huracanes que se ciernen sobre el Golfo de México, que ya motivaron una baja de la producción en mar abierto de las petroleras Royal Dutch Shell y ChevronTexaco.
Amargas consecuencias
En criterio de Mario Esquivel, columnista de Prensa Latina, lo ocurrido hasta ahora en el ambiente petrolero estaría anunciando el “fin del petróleo barato”. Algo que habría sido pronosticado en junio por Venezuela en el marco de una reunión de la OPEP. Así, dice Esquivel, se produciría el fenómeno de un importante aumento en las necesidades de los mercados emergentes, sin compensar por un eventual descenso de la utilización de los energéticos en los grandes consumidores.
Los vaticinios anuncian incrementos mayores. Al respecto, Daniel Yergin, ejecutivo de Cambridge Energy Research Associates (CERA), planteó que “los consumidores mundiales están frente a una probabilidad de 50/50 de que el precio del petróleo alcance los 50 dólares por barril en los próximos 50 días”. Un factor para ello ocurriría si una o más interrupciones quitan de 500 mil a 750 mil barriles diarios del mercado por varias semanas. Esto es posible porque “el mundo tiene una de las más pequeñas bandas de la historia para absorber una pérdida de suministro, mientras que el crecimiento de la demanda es el más fuerte en toda una generación”, declaró Yergin.
La preocupación mundial
La crisis del “oro negro” traerá repercusiones principalmente a la población latinoamericana, ya que cada día se tornará más caro pagar el transporte, poner en marcha las maquinarias, llenar el tanque del automóvil o cubrir el costo de todo aquello que tenga que ver con el petróleo y los combustibles.
Además, subrayan los economistas, empieza a amenazar el crecimiento global de la economía. Ellos sostienen que, a menos que el costo del crudo se retraiga, la expansión económica mundial se desacelerará.
El transporte ya siente los efectos, más que todo las líneas aéreas que no tuvieron otra que modificar sus tarifas. Es el caso de British Airways, la segunda aerolínea más grande de Europa, que anunció el incremento del recargo por gasolina para pasajeros con trayectos largos.
Al respecto, Mariana Martínez, analista de la BBC, afirma que lo preocupante de esta escalada de precios puede imprimir una inflación económica y de desempleo de matices globales, que significaría el inicio de un nuevo ciclo recesivo. En consonancia, Fatih Birol, economista jefe de la Agencia Internacional de Energía, señaló a la BBC que, incluso, prevé que el crecimiento mundial de 2004 decaerá medio punto.
En medio, los bancos han parado las orejas. Herman Remsperger, economista jefe del Banco Federal de Alemania, afirmó que las expectativas de crecimiento del país deberán ser disminuidas si el precio del crudo no cede. Al igual, Ifaz Ali, del Banco Asiático de Desarrollo, afirmó a la agencia de noticias AFP que “si el aumento de los precios del petróleo se combina con un alza en las tasas de interés, el efecto puede ser aún más grave”.
El miedo de Ali no es gratuito. Este proceso ya se inició en Estados Unidos, con la determinación de la Reserva Federal de Estados Unidos de aumentar en un cuarto de punto las tasas de interés, por entender que la reciente desaceleración del crecimiento económico en Estados Unidos se debe al alza del crudo. Algo que no comparten los mercados europeos que desconocieron las decisiones del Banco de Inglaterra de elevar otro cuarto de punto estas tasas de interés con el pretexto de cerrar el paso a un rebrote inflacionario.
La palabra “inflación”, hace tiempo borrada del léxico europeo, ha reaparecido. Y el Banco Central Europeo alertó que el problema del petróleo puede acelerar la inflación y conllevar al incumplimiento del plan regional de estabilidad y desarrollo.
Bolsas en peligro
Las bolsas están en alerta. Este jueves, en la apertura del New York Mercantile Exchange, el West Texas Intermediate alcanzó un récord de 45,35 dólares por barril (DB) —de 159 litros—, el nivel más alto desde que comenzó a registrarse ese indicador. A su vez, el Brent del Mar del Norte marcó en el International Petroleum Exchange de Londres 42,07 dólares la unidad, para superar por primera vez la barrera de los 42 dólares. Similar orientación experimentó la cesta de crudo de la OPEP con un valor promedio de 40,08 DB.
El acelerado e imparable aumento del precio del petróleo provoca una debacle en el mercado internacional de valores, fenómeno que se hizo sentir con fuerza inusitada en Wall Street, que tuvo su apoyo en la divulgación de cifras ridículas sobre la creación de empleos en Estados Unidos durante el mes de julio.
La situación se ha vuelto norma diaria en el resto de los centros de valores del planeta, presionados por la escalada en el precio del petróleo por razones especulativas, según todas las evidencias. Un alud que no tiene freno.
Las vías de salida a esta crisis son pocas. El CERA
establece que la única vendrá de “una mezcla de tres de los factores arriba
mencionados: una desaceleración de la economía mundial, un relajamiento de las
tensiones políticas y el aumento de nuevos suministros”. Mientras la economía
del globo depende cada vez más de un suministro de petróleo en continua
disminución, las condiciones para una perfecta tormenta económica al parecer
continuarán. La solución, dicen los expertos, a largo plazo, es liberar el
mundo de su dependencia del petróleo. Esto requeriría estándares mucho más
elevados de eficiencia en el consumo de combustibles, mayores medidas de
conservación de la energía, el apoyo a los vehículos híbridos y un cambio a
fuentes renovables de energía. A falta de estas medidas, hay que contar con que
las nubes de la tormenta aumentarán en intensidad.
Fuentes:
BBCmundo.com, Prensa Latina, Agencia EFE, Agencia ANF, Revista Energy
Intelligence y terra.com
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