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Plataforma ambientalista de Bolivia para la
Cumbre de Desarrollo Sostenible
Asociación Pro-Defensa de
la Naturaleza de Bolivia
Lo/as ambientalistas boliviano/as conscientes de la necesidad de cambio del paradigma
desarrollista que sigue primando en Bolivia, reafirmamos nuestro compromiso de diez años
atrás con el desarrollo sostenible en vistas a la realización de la Cumbre de
Johanesburgo.
Consideramos que dicha Cumbre cobra una importancia crucial en momentos en que el mundo
muestra signos crecientes y preocupantes de insostenibilidad ambiental, social, económica
y política y, en consecuencia, se producen cada vez más estallidos de violencia,
catástrofes ambientales, gran mortalidad humana y pérdida de biodiversidad.
Nos preocupa que diez años después la Agenda 21 no se haya llegado a implementar, sino
muy parcialmente y en muy pocos países, y que los compromisos realizados en Río no se
hayan cumplido a nivel internacional ni nacional, y, por tanto, que hoy nos encontremos en
una situación mucho más crítica que hace una década.
Como ambientalistas vemos la necesidad de pronunciarnos sobre algunos puntos que
consideramos cruciales para mejorar la gobernabilidad de Bolivia, la situación
económica, social y ambiental, sin los cuales no se podrá avanzar hacia un desarrollo
sostenible que asegure la mejora de la calidad de vida de la población. Asimismo,
planteamos nuestra posición sobre la necesidad de medidas de carácter internacional que
coadyuven a superar los grandes desequilibrios internacionales que socavan las
perspectivas de los países pobres y a la larga de todos las personas de este mundo
interdependiente. Consideramos esto relevante en la medida que tanto el informe del
gobierno para la Cumbre de Johanesburgo, así como el de la sociedad civil no reflejan
nuestra percepción de los problemas, ni nuestras propuestas.
Insostenibilidad ambiental
La insostenibilidad ambiental creciente se evidencia en el derretimiento de los hielos
polares debido al calentamiento global y al aumento del volumen de las aguas marinas, lo
que a su vez está ocasionando grandes cambios climáticos y desastres que se repiten
todos los días en diferentes regiones del planeta, con secuelas de muerte y destrucción,
como lo pudimos comprobar en Bolivia recientemente con las nieves y fríos extremos en la
zona Andina.
Los problemas ambientales globales como el adelgazamiento de la capa de ozono, la
extinción de especies, el retroceso de los glaciales, la pérdida de los bosques con
mayor biodiversidad y del fitoplancton marino, la contaminación de los mares y la
destrucción de los arrecifes de coral, entre otros, se han agudizado en la última
década. Al mismo tiempo se introducen constantemente en el ambiente compuestos químicos
con efectos dañinos a la salud y organismos genéticamente modificados que pueden afectar
la continuidad biológica de las especies, incluyendo la humana. Además, aumenta la
producción de desechos contaminantes, tóxicos y radiactivos, que frecuentemente van a
parar a los mares o a los países de menor desarrollo industrial.
Los problemas locales también acusan signos preocupantes. El agua dulce se ha hecho más
escasa en muchos países pobres y áridos, a tal punto que muchas poblaciones no pueden
satisfacer sus necesidades básicas. Sin embargo, no se están tomando medidas para evitar
la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas. La tierra se erosiona
crecientemente y la desertización avanza. Varios países africanos se encuentran al borde
la hambruna. Como consecuencia se presentan luchas por el acceso a la tierra y los
bosques, paralelamente la calidad ambiental ha disminuido en la mayoría de las
ciudades.
Los estudios sobre el consumo de recursos indican que a nivel mundial se ha sobrepasado
con creces la capacidad de regeneración de los recursos renovables: bosques, aire, peces,
suelos y agua, mientras las reservas de los no renovables están disminuyendo muy
rápidamente. Esto lleva a afirmar al biólogo Edward O. Wilson que: "se necesitan 4
planetas tierra más para que cada una de las personas del mundo alcance el nivel de
consumo de los Estados Unidos con la actual tecnología".
La insosteniblidad económica y política
Si bien el proceso de globalización ha contribuido a la generación de más riqueza,
ésta se ha acumulado en pocos países y en pocas manos. Esto está ocasionando una
creciente brecha entre los países ricos que consumen la mayor parte de los recursos del
planeta y los países pobres que se encuentran en niveles de subconsumo. Los ecosistemas
del sur proveen a las poblaciones del norte buena parte de los recursos para mantener
patrones de consumo derrochadores, mientras que las poblaciones locales del sur, pierden
recursos debido a los intereses meramente lucrativos de las empresas.
En los países del sur, las sostenidas crisis económicas y de gobernabilidad se agudizan
porque sus élites políticas aspiran a alcanzar los niveles de consumo del norte, a costa
de un enriquecimiento ilícito, que implica la rápida venta del futuro de sus países y
que se hace cada vez más insostenible. Mientras que en los del Norte, los problemas de
corrupción en las empresas transnacionales y la inestabilidad creciente en los mercados
bursátiles son también signos evidentes de insostenibilidad.
Por tanto, la actual situación exige un cambio en el orden internacional que asegure
condiciones más favorables y equitativas a los países pobres y un cambio en los patrones
de producción, consumo y distribución en el norte. Se necesitan nuevas regulaciones
internacionales que recompongan equilibrios y mayores compromisos de aquellos que tienen
más poder de decisión y responsabilidad en la crisis socio ambiental global. No podemos
aceptar la noción de "Estados fallidos" que condena a la desaparición a los
estados más pobres. Es menester comprender que compartimos un sólo planeta y que en
tanto sólo unos países sean beneficiados por el orden mundial, no podremos lograr
estabilidad y se producirán mayores conflictos, entre ellos, las migraciones masivas.
Medidas de carácter nacional
Partiendo de que la primera responsabilidad es interna, y que no podemos exigir nada en el
contexto internacional si no hacemos los cambios necesarios a nivel nacional, consideramos
que el Estado boliviano debe inmediatamente resolver los problemas que han ocasionado una
prolongada crisis económica, mayor marginalidad social y que han puesto en riesgo nuestro
futuro como país.
Entre las medidas que son urgentes e insoslayables están:
1. Estabilidad económica: Manejar con probidad y capacidad la economía y las finanzas,
entre ello reducir el déficit fiscal, para evitar el colapso de nuestra economía, como
ha venido sucediendo en otros países latinoamericanos.
2. Corrupción: Tomar medidas drásticas y radicales para castigar la corrupción y crear
mecanismos efectivos para eliminarla, terminar el favoritismo y el cuoteo político como
está ocurriendo ahora. Los casos probados de corrupción tienen que ser sancionados
ejemplarmente y los dineros del Estado, devueltos.
3. Contratación de funcionarios públicos: El personal del Estado, en todas las funciones
y niveles, debe estar altamente capacitado, ser contratado por concurso de méritos y
asegurando las mismas oportunidades de empleo a las mujeres. Debe ser gente proba, honesta
y eficiente, esto incluye al personal para la gestión ambiental puesto que la
contratación de funcionarios políticos no calificados ha sido una gran traba para que se
hagan progresos en la gestión ambiental.
4. Donaciones y créditos internacionales: Utilizar los fondos provenientes de donaciones
y créditos con responsabilidad, eficiencia y destinarlos prioritariamente a atender las
necesidades más urgentes de las poblaciones indígenas, campesinas y urbano-marginales,
como la creación de fuentes de empleo, servicios básicos e infraestructura,
especialmente productiva.
5. Gobernabilidad: Fortalecer los mecanismos de participación y de consenso para lograr
que las decisiones, respecto a los intereses nacionales, respondan a las necesidades de
mejorar la calidad de vida de la población boliviana y para evitar mayores conflictos
sociales. Fortalecer, asimismo, el respeto y la valoración de la diversidad cultural,
así como la eliminación de todo tipo de discriminación sea étnica, de género o
generacional.
6. Acceso a los recursos: Impulsar los procesos para efectivizar una adecuada
distribución de la tierra y brindar mejores, así como más equitativas oportunidades,
para el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales.
7. Derechos humanos: Asegurar el respeto a los derechos humanos, esto es particularmente
importante en las zonas de conflicto, así como los derechos de los diferentes grupos
étnicos del país.
Estas medidas son fundamentales para que el Estado boliviano se convierta en un
interlocutor válido y legítimo para con la sociedad civil de nuestro país, así como en
el contexto internacional.
Recursos naturales
Entre los problemas más relevantes para el desarrollo sostenible en Bolivia y que exigen
ser resueltos a corto plazo consideramos los siguientes:
1. Tierra:
Uno de los problemas más graves de Bolivia es el acceso a la tierra. La mayor parte de
los campesinos del país posee pequeñas extensiones de tierras frágiles y de alta
erosionabilidad, que son insuficientes para satisfacer sus necesidades. Mientras que en
las tierras bajas unos pocos empresarios disponen de enormes extensiones.
Por otra parte, no se ha aplicado la Ley INRA y sus reglamentos no fueron elaborados con
un proceso de consulta pública. Además se ha hecho un manejo corrupto del Instituto de
Nacional de Reforma Agraria en favor de políticos y empresarios. Esto ha ocasionado
grandes conflictos y estallidos sociales.
Por tanto, consideramos que el Estado debe dotarse del mejor personal técnico con
solvencia moral, que debe con urgencia terminar un saneamiento justo de las tierras, de
los TCOs; revertir las tierras tituladas en forma ilegal, adoptar políticas de
distribución de tierras y desarrollar programas de asentamientos humanos con ayuda
técnica, de acuerdo a un ordenamiento territorial y de la aptitud de uso de los
ecosistemas. En este contexto se debe promulgar una Ley de Ordenamiento Territorial y del
uso de la tierra consensuada con todos los sectores involucrados.
2. Autosuficiencia y Seguridad Alimentaria:
No puede existir desarrollo del país sin desarrollo agrícola. El Estado debe hacer un
importante esfuerzo para apoyar la producción agrícola campesina a fin de lograr
autosuficiencia y seguridad alimentaria. Fortalecer la capacidad de gestión del
Ministerio de Agricultura, pues contando con recursos financieros, no ha sido capaz de
utilizarlos en bien del sector rural. Esto no puede continuar en un país donde buena
parte de la población no tiene acceso a alimentación suficiente. Es necesario
desarrollar políticas agropecuarias y agroecológicas para un uso sostenible de los
recursos, combinando tecnologías indígenas, tradicionales, ecológicas modernas y
apropiadas que puedan hacer frente al desafío del sector rural y a los desastres
climáticos, que todo indica se van a incrementar.
3. Agua:
Los conflictos por el agua en Cochabamba que provocaron la revuelta popular conocida
como "la Guerra del Agua" en el año 2000, muestran que no se puede aprobar
leyes que vayan en contra de los intereses de la población. El Estado es el responsable
de gestionar la provisión de servicios básicos, en especial para el sector de menos
ingresos, y debe regular, controlar la calidad y el costo de los servicios atendiendo los
intereses de la población y no de las empresas, como se hace a menudo. Las empresas que
prestan este servicio deben, por su parte, ser responsables por la buena calidad del agua
y evitar su contaminación y revisarse los contratos para que incluyan plantas de
tratamiento de las aguas servidas. Todos los proyectos de saneamiento básico, los usos
mineros e industriales deben incluir el tratamiento de las aguas residuales. Debería
elaborarse una estrategia nacional sobre los recursos hídricos que considere que el agua
es un recurso estratégico, debido a que el a
gua dulce es escasa a nivel mundial y no se la debería exportar sin un análisis
técnico, económico, social y ambiental de largo plazo. Es menester, entre ello,
promulgar una Ley de Aguas concertada que asegure el uso de este recurso a los sectores
más pobres del país.
4. Biodiversidad:
Dada la alta diversidad biológica del país y los conocimientos ligados a la misma de
la población indígena, ésta debería ser considerada un recurso estratégico para
nuestra economía y evitar su acelerada pérdida tendría que ser una prioridad. Medidas
como la aprobada respecto a la exportación anual de 50.000 cueros de caimanes, van en
contra del principio de uso sostenible. Es necesario contar con una legislación
consensuada para la biodiversidad que asegure su aprovechamiento sostenible, que beneficie
a las poblaciones indígenas y la conservación de las áreas de más diversidad.
Asimismo, se debe incentivar la investigación y la inversión en productos derivados de
la biodiversidad para que su exportación tenga valor agregado.
5. Bosques:
Los bosques en el país han continuado siendo destruidos a un ritmo muy acelerado. En
las zonas andinas y los valles, los bosques nativos están desapareciendo y en las zonas
tropicales la deforestación, entre 1990 y 1995 alcanzó a las 2.097.000 hectáreas.
(ICIB, 2002). Es decir que los mayores reservorios de biodiversidad están siendo
destruidos y los pueblos indígenas pierden recursos imprescindibles para su subsistencia.
La mayor parte de la deforestación se ha producido con fines agroindustriales,
frecuentemente en áreas no aptas para esta actividad. En Pando persiste una intensa
deforestación con fines ganaderos, en contra de la vocación de uso del suelo y de la
biodiversidad y la producción de castaña. En los últimos años se ha terminado con las
maderas finas y la mara actualmente se encuentra comercialmente extinta, pero su
exportación no ha producido ningún beneficio a las poblaciones locales. Por tanto, se
debe sancionar la deforestación en zonas no aptas para act
ividades agropecuarias. El aprovechamiento forestal debe favorecer a las organizaciones
locales, el empleo de mano de obra local y la exportación de bienes con valor agregado.
Es necesario también incentivar la producción sostenible de productos no-maderables para
el consumo interno y la exportación. Por ello, consideramos que la licitación
internacional de nuestros bosques va en contra de los intereses de las poblaciones que los
habitan.
6. Gas:
Si bien es importante considerar los recursos financieros que puede recibir Bolivia por
la venta del gas, se debe priorizar el consumo interno. El gas debe servir
fundamentalmente para satisfacer a las poblaciones pobres de Bolivia que todavía usan la
leña como fuente de energía, en detrimento de los bosques nativos y de la poca cobertura
vegetal de las zonas andinas. El uso del gas doméstico es un factor muy importante para
mejorar la calidad de vida, no es contaminante y reduce el tiempo de cocción para los
alimentos, por lo tanto es de gran beneficio para las mujeres y los niños. También se
debe invertir para la conversión a gas de la mayor parte de nuestro parque automotor ya
que esto significa un ahorro para la población y menor contaminación del aire Si se
exporta gas, hay que negociar los mejores precios y condiciones favorables para que el
gasoducto sirva a las poblaciones rurales y a las ciudades, minimizando impactos
ambientales.
7. Coca:
Las políticas unilaterales represivas contra la producción de hoja de coca han
generado malestar social y violentos conflictos. Mientras no se de alternativas
productivas viables a los productores de hoja de coca y persista una gran demanda de
cocaína en los mercados del norte, no podremos resolver este problema. Por eso es central
que el Estado boliviano, negocie mejores condiciones con los países consumidores y llegue
a acuerdos con los productores de coca para evitar una extensión de los cultivos y
desarrollar programas alternativos de generación de ingresos tanto en el Chapare como en
las zonas expulsoras de población. Dada la importancia de este recurso, se debe promover
el aprovechamiento de la hoja de coca con fines medicinales y otros productos
farmacéuticos derivados.
Es imprescindible que se asegure el respeto a los derechos humanos en las zonas
productoras de coca. La mal llamada "policía ecológica" comete todo tipo de
arbitrariedades y vulnera los derechos humanos de las poblaciones de las zonas productoras
de coca constantemente, además quema precursores sin ningún control, contaminando el
medio ambiente.
8. Crecimiento de población:
La población del país está creciendo muy aceleradamente, en diez años ha aumentado
en más de dos millones, pero esto ocurre en condiciones muy precarias, el crecimiento de
la economía es inferior al crecimiento poblacional, por lo tanto la pobreza se ha
incrementado, el desempleo y subempleo es mayor y los servicios básicos no crecen en la
medida suficiente en el área rural. Si bien los indicadores de salud han mejorado, la
gran mayoría de la población rural no cuenta con una buena atención en salud. La
cobertura escolar no llega a todos los sectores rurales, las niñas continúan siendo
relegadas de la educación y la gran mayoría de indígenas no tiene acceso a la
educación secundaria. Además la educación todavía es muy deficiente. Esto indica que
se debe priorizar la inversión social en servicios básicos, infraestructura, salud,
educación y en la calificación de la mano de obra. Necesitamos ampliar los programas de
salud sexual y reproductiva, que permita
n a las mujeres decidir sobre su propia fertilidad y el número de hijos que quieren
tener. Al mismo tiempo, hay que garantizar una mayor y mejor atención en salud a las
mujeres y a los niños y a las poblaciones indígenas. También se debe garantizar que la
educación coadyuve a los objetivos de desarrollo del país, a la valoración de la
diversidad cultural y a la participación informada y comprometida de la población.
Asimismo, es importante crear fuentes de trabajo incentivando la producción nacional de
alimentos y artículos de primera necesidad para el mercado interno.
9. Cumplimiento de la legislación ambiental:
A más de 10 años de promulgada la Ley del Medio Ambiente, pocos esfuerzos se han
hecho para asegurar su cumplimiento y más aún, recientemente se ha tratado de
modificarla para disminuir sus exigencias. Por ello, es imprescindible que el Estado, como
parte de su compromiso por adoptar el Desarrollo Sostenible como política de estado, cree
las instituciones y mecanismos adecuados para hacer cumplir esta Ley. Entre ello debe
reactivar el Fondo Nacional para el Medio Ambiente como organismo encargado de proveer los
recursos financieros adecuados para su cumplimiento. Es necesario, asimismo, revisar las
leyes sectoriales y los reglamentos para compatibilizarlos con la Ley del Medio Ambiente y
con los principios de desarrollo sostenible, de forma participativa y consensuada.
10. El Consejo de Desarrollo Sostenible.
Hasta ahora ha sido un organismo inoperante que no ha cumplido ninguna función. Este
debería ser reactivado pero bajo otras bases, debería ser un organismo deliberativo
abierto a las organizaciones ambientalistas y a todos los sectores productivos, en los que
se propongan las políticas de desarrollo, legislación y se haga un seguimiento y control
de su cumplimiento.
También deben crearse los Consejos Departamentales con la más amplia participación de
la sociedad civil. Entre las tareas urgentes que debería promover están la
investigación, la información, la educación y la comunicación para el desarrollo
sostenible, puesto que la falta de conciencia pública sobre la problemática ambiental en
Bolivia continúa siendo una gran traba para avanzar hacia esta meta.
Relaciones Norte - Sur
Los países del norte son responsables por los problemas ambientales globales, en aras de
la sostenibilidad global deberían comprometerse a que sus patrones de producción y
consumo sean regulados de acuerdo a estándares ambientales internacionales. Y entre ello,
no realizar importaciones de productos cuyo proceso productivo destruye y depreda los
ecosistemas de los países en desarrollo.
En este contexto, los movimientos ambientales exigen una mejor y mayor distribución de la
riqueza, mejores términos de intercambio y mayor cooperación a los países en
desarrollo. Pugnan, asimismo por medidas eficaces para disminuir los grandes
desequilibrios y brechas que causan inestabilidad económica y que profundizan la crisis
ambiental global. Entre las medidas que se proponen están:
1. Cooperación internacional:
Incrementar la cooperación a los países pobres para que estos puedan invertir más en
enfrentar sus problemas ambientales y mejorar la calidad de vida de la población. Solo 5
países europeos, a la fecha, han cumplido su compromiso de dar el 0.7 % de su PIB en
ayuda al desarrollo, siendo que este era un requisito para la implementación de la Agenda
21. Por tanto, es menester que estos países renueven este compromiso y que la
cooperación internacional no imponga su propia agenda sin considerar las prioridades de
los países.
2. Comercio internacional:
Los países en desarrollo no pueden competir con las grandes empresas del Norte y se
ven afectados en mayor medida por la liberalización de los mercados y por el libre flujo
de capitales. La Organización Mundial del Comercio debería servir a los intereses de
todos los países y no de unos pocos como actualmente ocurre.
Los países del norte regulan los precios de las materias primas y de los productos en
detrimento de los del sur. Por tanto, se debe mejorar los precios de las materias primas y
productos agrícolas provenientes de los países pobres; ofrecer condiciones más
ventajosas de acceso a los mercados del norte y particularmente a los orgánicos y
certificados. No es aceptable que los países del Norte impongan condiciones comerciales
que ellos no las cumplen, ya que mientras que a los países del sur se les exige eliminar
sus subsidios, EEUU, por ejemplo, ha proyectado invertir 73.000 millones de dólares en
los próximos años en subsidios agrícolas.
3. Regulaciones internacionales:
Se deben implementar normas de responsabilidad financiera, ambiental y social para las
empresas transnacionales, cuyo cumplimiento sea obligatorio en todos los países donde
operan. Entre ellas, que no puedan venderse productos en los países pobres, que estén
prohibidos en sus países de origen.
4. Deuda externa:
Deben continuarse y ampliarse los programas de alivio a la deuda de los países en
desarrollo porque con los intereses, muchas de ellas ya se pagaron con creces y además
porque la deuda ecológica ha aumentado. El pago de la deuda externa significa sacrificar
recursos naturales, necesarios para el desarrollo de los países más pobres.
5. Transferencia de tecnología y conocimiento asociado:
Se deben cumplir los compromisos de transferencia de tecnologías ambientales y
reforzar la cooperación científica y técnica para que los países del sur puedan
conservar sus recursos. Es importante también establecer regulaciones contra la
biopiratería a nivel mundial, y asegurar el reconocimiento de los derechos de propiedad
intelectual a los pueblos indígenas sobre sus aportes al uso de la biodiversidad.
6. Organismos genéticamente modificados:
Los organismos genéticamente modificados significan un peligro puesto que no se conoce
sus efectos ambientales, aunque ya se han producido experiencias que muestran claramente
efectos muy negativos. En la última década se han introducido aceleradamente cultivos
transgénicos en los países en desarrollo, incluyendo Bolivia, sin estudios previos.
Mientras los productos transgénicos no hayan probado su inocuidad en el medio ambiente no
se puede seguir diseminándolos como campos experimentales en los países en desarrollo.
Las donaciones de alimentos transgénicos, --que no han podido ser comercializados en los
países del norte-- son inaceptables porque ponen en riesgo la salud de las poblaciones
más pobres. Es necesaria, asimismo una legislación internacional que exija incluir con
carácter obligatorio etiquetas a todos los alimentos transgénicos.
Finalmente deseamos señalar que este Cumbre no puede resultar otra oportunidad perdida,
puesto que la gravedad de los problemas ambientales exige soluciones y compromisos
urgentes, que de no darse, aumentará el sufrimiento humano, los grandes conflictos, las
guerras y a la larga pondremos en peligro nuestro futuro como especie.
Documento elaborado por la Asociación
Pro-Defensa de la Naturaleza -
PRODENA
(prodena@yahoo.com), La Paz, 24 de agosto del 2002
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