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Energias
renovables:
el BID a la izquierda de Lula
Gerardo
Honty
La Conferencia de Bonn sobre energía renovables tenía el objetivo explícito de aumentar el mercado de las renovables. No se sabe si el mercado aumentó, pero la feria fue grande.
Acaba de finalizar la
Conferencia Internacional de Energías Renovables realizada en Bonn (Alemania)
entre el 1 y el 4 de junio. Convocada por el gobierno alemán, el evento buscaba
impulsar el uso de las energías renovables para que contribuyeran al desarrollo
social y la sustentabilidad ambiental.
Aunque no fue una conferencia
internacional convocada por las Naciones Unidas, la respuesta fue excelente: 154
países representados, en un porcentaje significativo, por jerarcas
ministeriales. Los europeos haciendo gala de sus mejores discursos
ambientalistas y los delegados del sur en variadas gamas de un desarrollismo un
poco pasado de moda pero útiles a sus fines. A lo largo de la conferencia todos
estaban de acuerdo en que las energías renovables son mejores, pero el problema
era ¿quién las paga?
Los europeos consideran que
esos costos se cubrirán en el mercado si es que se desarrollan los
instrumentos idóneos: internalización de costos ambientales, información al
consumidor, mercados con reglas claras, etc. Los países del sur vinieron con la
clara conciencia que se les quería vender -una vez más- los paquetes
Según algunos delegados, el
colmo de la desfachatez alemana tuvo lugar durante la recepción convocada por
su gobierno: en amplios salones el buffet estaba rodeado, o talvez cercado, por
los stands de las empresas proveedoras de equipos de energías renovables.
América Latina jugó un rol
fundamental en todo el proceso que llevó a esta conferencia. Años atrás, en
la Conferencia de Johannesburgo (2002) sobre ambiente y desarrollo, impulsó
junto con la Unión Europea, la meta de un 10 % de energías renovables para el
2010 en el total de la matriz energética. Como la propuesta no fue apoyada por
la comunidad internacional, América Latina mantuvo el compromiso para su propia
región. Lo que los gobiernos latinoamericanos no dicen es que la región ya
cubre sus necesidades energéticas con un 26 % de energía renovable, por
lo que su compromiso es en realidad un permiso para aumentar el consumo de fósiles.
Dentro de la región, Brasil
tuvo un rol preponderante. Fue quien lanzó la iniciativa del 10 % en
Johannesburgo y fue quien organizó en Brasilia el primer encuentro regional
preparatorio de esta Conferencia de Bonn (octubre de 2003). Pero algo cambió en
el entusiasmo del gobierno brasilero, y según varios observadores, entre
Johannesburgo (2002) y Bonn (2004) abandonó su papel de liderazgo.
Uno de los temas conflictivos
para la región es el de los grandes represamientos de ríos. Tiempo atrás la
energía hidroeléctrica ha sido considerada una fuente renovable y por lo tanto
admisible entre las propuestas "ambientalistas". Sin embargo, luego de
varios desastres ambientales y sociales causado por varias represas y -sobre
todo- luego del informe presentado por la Comisión Mundial de Represas en el año
2000, ya no es posible incluirlas entre las energías renovables que promueven
el desarrollo sustentable. Sin embargo, la delegación brasileña vino con el
claro objetivo de incluirlas en el portafolio de renovables.
En ese contexto, en una de las
sesiones en Bonn, la ministra Dilma Rousef, jefa de
Frente
a las palabras de la ministra brasilera, el presidente del BID Enrique Iglesias,
pidió la palabra y manifestó que los proyectos hidroeléctricos tienen
implicancias ambientales y sociales que hay que considerar. Dijo que antes hay
que solucionar los problemas ambientales y sociales, recordando que en el pasado
tuvieron lugar conflictos importantes. Le reclamó a la ministra que antes de
impulsar cualquier proyecto hidroeléctrico debía consultarlo y acordarlo con
la sociedad civil. Ante semejante respuesta, un colega brasileño sentado a mi
lado me susurró entre amargo e irónico: "el BID está a la izquierda del
gobierno de Lula".
Lo que dejó esta conferencia
puede verse desde el vaso medio lleno o medio vacío. Si se apela a una mirada
optimista, fue una victoria importante de la corriente que podríamos llamar de
“europeos-renovables” frente a los “yanquees-fósiles”. Estados Unidos y
sus aliados bombardearon todo lo que pudieron con su apego a los combustibles fósiles,
pero el resultado de esta conferencia y la participación de un gran número de
países de todo el mundo le dan un gran espaldarazo a la visión europea más
"ambientalista”.
Pero si uno lo mira con el ojo
pesimista, la verdad es que no hubieron compromisos específicos ni se
plantearon nuevos objetivos en las metas de penetración de las energías
Pero la única vía que se
mencionó para lograr todo esto fue el mercado, un enano bastante deprimido en
nuestros países como para hacerse cargo de las sofisticadas tecnologías que se
presentaron en los stands. Sobre todo si es cierto que el objetivo es que los
servicios energéticos lleguen a los más pobres.
Las esperanzas se proyectan
ahora hacia el año 2006 cuando se reunirá la Comisión de Desarrollo
Sustentable de Naciones Unidas para tratar el tema de la energía. Así vamos.
De conferencia en conferencia y cumbre en cumbre, poniendo de manifiesto una vez
más, que lo único demostradamente renovable son las esperanzas.
G.
Honty es investigador asociado en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y
Equidad América) y director del Centro Uruguayo en Tecnologías Apropiadas
(CEUTA).
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