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CONTAMINACIÓN AMBIENTAL:
UNA DOBLE CARGA SOBRE LA SALUD INFANTIL

 

Diego Martino

 

Hace pocos días se dieron a conocer las últimas cifras de pobreza infantil en América Latina. Más del 50% de los menores de diecinueve años se encuentran por debajo de la línea de pobreza (UNICEF 2005). Esa realidad terrible debe ser enfrentada con urgencia en la región. Sin embargo, otra realidad menos visible se encuentra relegada en nuestra sociedad, la exposición de los niños a las variadas fuentes de contaminación ambiental es tan real como la pobreza, tiene efectos de largo plazo en su salud, limita su potencial de desarrollo, y tiene en la visión fría de los números, un alto costo económico para el estado.

Recientemente, el Environment Working Group, sito en Washington, realizó un estudio sobre contaminantes químicos industriales presentes en diez cordones umbilicales elegidos al azar en todo EEUU (Houlihan et al 2005). El informe muestra resultados espeluznantes ya que de los 413 químicos industriales testados se encontraron 287, los cuales a su vez están relacionados con cáncer, problemas de desarrollo y distorsiones al sistema nervioso central. El cuadro 3 muestra los químicos buscados y encontrados discriminados por familia de químico y por fuente. Según el reporte, la cantidad de químicos detectados fue sólo 287 porque solamente 413 fueron testados. La razón para limitar el número de químicos testados fue la pobre información proporcionada por la industria química sobre como detectar químicos en el cuerpo humano. Cuando los exámenes se realizaron en adultos la cantidad de químicos industriales encontrados subió a un total de 413.

Cuadro 1: Hitos en descubrimientos sobre contaminación infantil.

Año

Fuente de contaminación

Consecuencias en salud

1776

Limpieza de chimeneas

Aumento del índice de cáncer escrotal

1904

Pintura con plomo

Contaminación con plomo en niños

1953

Mercurio

Efecto en sistema nervioso fetal

1984

Mercurio

Consecuencias largo plazo (disminución coeficiente intelectual, problemas lectura y expresión) de bajas exposiciones al mercurio

Fuente: http://www.cehn.org/cehn/Chronology.html
 

La respuesta proporcionada por la industria química, por intermedio del Consejo de Industrias Químicas, se limitó a señalar que la comunidad científica no se sorprende por los resultados y que la presencia de los químicos en el organismo no necesariamente implica patologías relacionadas a productos químicos (http://www.ewg.org/reports_content/bodyburden2/pdf/reply_acc-20050715.pdf).
 

Cuadro 2: Limites tolerables de plomo en la sangre.

Año Mg/dl de Plomo en la Sangre
1960-1970 60
1970-1985 40
1985-1991 25
1991 10

Fuente: www.news.cornell.edu/chronicle/03/4.17.03/low_lead_levels.html
 

Las consecuencias de la exposición de nuestros niños a algunas sustancias químicas son mayormente ignoradas tanto por instituciones gubernamentales y sociales como por los propios padres. Quienes intentan poner a la luz publica los potenciales problemas que la contaminación ambiental puede provocar en la salud son generalmente tratados de alarmistas o exagerados e ignorados. Esto ocurre pese a que, como se señala en la cronología del cuadro 1, existe un larga historia de afección de niños por contacto con contaminantes ambientales. El cuadro 2 muestra los límites establecidos por los centros para la prevención y control de enfermedades (CDC) para la exposicion al plomo y sirve para ejemplificar la creciente pero aún insuficiente conciencia en temas ambientales así como tambien la precaución que se debe tener frente a los "límites tolerables". Desde 1960 los niveles aceptables de exposición al plomo han venido decreciendo de 60 microgramos por decilitro de sangre a 10. Incluso este límite de tolerancia establecido en 1991 sería insuficiente. Un artículo publicado en el año 2003 en el New England Journal of Medicine concluye que incluso en concentraciones menores a 10mg/dl existe una asociación indirecta entre exposición al plomo y coeficiente intelectual (Canfield et al 2003).
 

Cuadro 3. Elaborado en base a Houlihan et al 2005.

Fuentes/usos de químicos encontrados en recién nacidos

Familia química

Número total de químicos encontrados

Químicos en productos de uso común

47 detectados

Pesticidas

Pesticidas organoclorados (OCs)

7

Coberturas resistentes a la grasa para envases de comida, alfombras, muebles (Teflón, Stainmaster, etc.)

Perfluorocarbonos (PFCs)

8

Retardantes de fuego (computadoras, televisores, muebles)

Éteres de polibromodifenilos (PBDEs)

32

Químicos prohibidos o muy restringidos en los EEUU

212 detectados

Pesticidas fuera de uso en EEUU

Pesticidas organoclorados (OCs)

14

Coberturas resistentes a la grasa para envases de comida, alfombras, muebles (Teflón, Stainmaster, etc)

Perfluorocarbonos (PFCs)

1

Aislantes eléctricos

Bifenilos policlorados (PCBs)

147

Químicos industriales de amplio uso (pesticidas, aislantes, etc)

Policloronaftalenos (PCNs)

50

Desechos

28 detectados

Desechos de producción de plástico y quema de basura

Dibenzodioxinas y Dibenzofuranos Policlorados y Dioxinas y Furanos (PCDD/F y PBDD/F)

18

Emisiones de transporte y otras combustiones de combustibles fósiles

Hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs)

9

Plantas de energía (quema de carbón)

Metilmercurio

1

Todos los químicos detectados

Total de 287

 

Los efectos de la exposición a los químicos son muy distintos en los niños y en los adultos. Estudios realizados por Srivastava et al (1986) y Whyatt et al (2001) sobre químicos producidos en la quema de gasolina y basura muestran que a pesar de que el feto tiene menores niveles de contaminación, estos nacen con daño en su ADN, lo cual incrementa el riesgo de cáncer.

La Agencia de Protección Ambiental de los EEUU (EPA) hizo una revisión de estudios relacionados con exposición temprana a químicos cancerígenos y concluyó que en los niños, los efectos de algunos de estos químicos son hasta 65 veces más poderosos que en los adultos (EPA 2005).

La vulnerabilidad de los niños

Hay ciertas características que hacen que los niños sean más vulnerables que los adultos a la contaminación ambiental. En los fetos, el cerebro tiene una mayor porosidad sanguínea que lo vuelve más vulnerable a la exposición a químicos. Al estar creciendo, las células de los niños se multiplican rápidamente y sus órganos crecen a una tasa mayor. Además los niños respiran más rápido y proporcionalmente más cantidad de aire que un adulto, absorben nutrientes del tracto gastrointestinal en forma diferente a los adultos, y necesitan más calcio que los adultos por ende absorberán más de éste. Un ejemplo de cómo estas diferencias se manifiestan en la salud es el del plomo. Cuando el plomo es absorbido por el tracto gastrointestinal el cuerpo lo absorberá en lugar del calcio. Si un adulto ingiere plomo, absorberá el 10% del plomo ingerido mientras que un niño absorberá el 50% del mismo.

La exposición a pesticidas, presentes en alimentos por ejemplo, también afecta a los niños de manera particular. Los niños son vulnerables a pesticidas porque sus cerebros y sistema nervioso no están totalmente desarrollados, lo que los vuelve más sensibles a ciertos insecticidas; el hígados y riñones de los niños no son capaces de desintoxicar o eliminar ciertos químicos como sucede con los adultos; A estos datos debe sumársele que en sus actividades los niños, consumen mas calorías y agua por masa corporal, tienen menos variedad en su alimentación, están más en contacto con el suelo, se llevan más cosas a la boca, etc.

Estas circunstancias llevaron a que casi veinte años atrás se le encomendara un trabajo a la Academia Nacional de Ciencias de los EEUU para estudiar la influencia de los hábitos alimenticios y los pesticidas en la salud infantil. El informe publicado en 1993 brinda detalles acerca de la falta de información sobre los efectos de los pesticidas en la salud de los niños y sugiere que se multiplique por diez el margen de seguridad en los estándares para niños.

Tres años luego de publicado el informe, el Departamento de Agricultura de los EEUU (USDA) estableció un programa de monitoreo. Como parte del programa se analizaron frutas y verduras de centros de distribución, luego las lavaron y pelaron las manzanas y peras como lo haría la familia promedio. La USDA encontró pesticidas en el 50% de las muestras de manzanas y en 40% de las de peras. Se encontraron 39 pesticidas diferentes en las manzanas y 27 en las peras. Se llegó a encontrar hasta 10 pesticidas diferentes presentes en tan sólo una manzana y algunas peras con hasta 9 pesticidas. Entre los residuos se encontraban órgano fosfatos, los cuales varios estudios científicos recomiendan eliminar de lugares donde juegan los niños! 15 órgano fosfatos fueron encontrados en las manzanas y 8 en las peras. Debido a la inmadurez de sus sistemas nerviosos, el consumo de órgano fosfatos es especialmente preocupante en los niños.

La exposición de madres, fetos y niños a contaminantes ambientales puede tener varios efectos negativos en la salud. El cuadro 4 resume algunos de los casos vinculando contaminantes ambientales con graves problemas de salud.
 

Cuadro 4: Algunos vínculos entre contaminantes ambientales y graves problemas de salud.

Un estudio realizado en Los Ángeles (EEUU) a niños con cáncer en el cerebro demostró que estos tenían el doble de posibilidades de haber estado expuestos antes de nacer por intermedio de su madre a insecticidas contra garrapatas y pulgas. La incidencia en casos de niños menores de 5 años con tumores cerebrales aumenta 5 veces si su madre fue quien aplico el garrapaticida o pulguicida. Resultados similares se publicaron en la Revista Científica Environmental Health Perspectives, sin embargo aún se desconoce precisamente cuál es el químico causante.

La exposición prenatal a pesticidas de uso doméstico está asociada también a bajo peso al nacer y leucemia.

Estudios de Savitz et al demostraron que la exposición del padre a la atrazina o al 2,4 -DB aumenta el número de bebes prematuros.

En partes de California donde existe un mayor uso de pesticidas la incidencia de nacimientos con miembros reducidos es mayor.

Otras consecuencias sobre la salud son daño al cerebro en crecimiento, menor desarrollo de las capacidades mental y motriz, pérdida permanente de funciones mentales, etc.


A los datos presentados en el cuadro 4 se le debe sumar el crecimiento en las enfermedades vinculadas a la exposición con químicos industriales. El autismo creció diez veces desde principios de los años 80 hasta 1996, los defectos al nacer y el asma se duplicaron en 23 y 11 años respectivamente. Algo similar sucedió con la leucemia, el cáncer cerebral infantil y los nacimientos prematuros, los cuales se incrementaron 62, 40 y 23% respectivamente en periodos de apenas 2 décadas.

Existen pocas dudas acerca de los efectos negativos que los contaminantes ambientales tienen en la salud infantil. Sin embargo el tema sólo toma estado público cuando suceden hechos graves y puntuales, como la contaminación con plomo divulgada en la ciudad de Montevideo en 2001, En la mayoría de los casos las consecuencias en la salud infantil no son fácilmente vinculables a un químico o a una fuente en particular. Si a esto le sumamos que rara vez las consecuencias se manifiestan de forma espontánea, nos encontramos con que es difícil poner el tema en el tapete, particularmente cuando la región se encuentra sumida en una crisis social que golpea a la infancia con particular crudeza y que requiere medidas urgentes.

La situación social no debe utilizarse como excusa para ignorar el problema. Si bien el mismo se manifiesta en todas las clases sociales, los sectores más pobres son particularmente vulnerables a determinados contaminantes, generalmente consecuencia de su ubicación geográfica cercana a fuentes de contaminación.

Si bien las emergencias alimenticias son prioritarias, la destrucción lenta, progresiva, innecesaria, sin vuelta y a largo plazo provocada por algunos contaminantes ambientales no puede continuar siendo ignorada.


Referencias

Canfield, R., Henderson, C., Cory-Slechta, D., Cox, C., Jusko, T., and Lanphear, B 2003. Intellectual impairment in children with blood lead concentrations below 10ug per deciliter. In The New England Journal of Medicine 348 (16): 1517-1526.

EPA (U.S. Environmental Protection Agency) 2005a. Supplemental guidance for assessing susceptibility from early-life exposures to carcinogens. EPA Risk Assessment Forum. EPA/630/R-03/003F.

Houlihan, J; Kropp, T; Wiles, R; Gray, S; Campbell, C 2005. BodyBurden: The pollution in newborns.

Srivastava VK, Chauhan SS, Srivastava PK, Kumar V and Misra UK. 1986. Fetal translocation and metabolism of PAH obtained from coal fly ash given intratracheally to pregnant rats. J Toxicol Environ Health. 18, 459-469.

UNICEF 2005. Datos Clave: Pobreza. http://www.unicef.cl/centrodoc/pdf/estados/pobreza2005.pdf

Whyatt RM, Jedrychowski W, Hemminki K, Santella RM, Tsai KY, and Perera FP. 2001. Biomarkers of polycyclic aromatic hydrocarbon-DNA damage and cigarette smoke exposures in paired maternal and newborn blood samples as a measure of differential susceptibility. Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention. 10, 581-588.
 

D. Martino es analista de información en CLAES. Publicado el 25 de marzo de 2006.
Se permite la reproducción siempre que se cite la fuente.

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