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MONTEVIDEO, GAROTAS Y PALMERAS

 

Diego Martino

 

El pasado miércoles 10 de mayo el diario El País publicó una nota titulada "Plantaran islotes con palmeras en playas de Montevideo". Al parecer la idea surgió luego de la visita de un técnico de la Intendencia de Montevideo a las playas españolas del Mediterráneo. El plan fue descrito por el Director de Espacios Públicos y Edificaciones de la Intendencia como la instalación de "islotes de 10 a 15 palmeras en las playas capitalinas". El Director Daniel Espósito agrega, según El País, que "desde el punto de vista paisajístico, estas obras generarían un impacto paisajístico en la rambla" y "proporcionarían sombra" a los usuarios de las playas.

Dicha idea o proyecto parece estar bastante avanzada ya que el artículo discute detalles de transplante de palmeras de viveros de la Intendencia. Lamentablemente no se especifica qué especies de palmeras se usarán el verano próximo en Montevideo.

Es la primera vez que tengo noticias de este proyecto en Montevideo, quizás no me mantengo lo suficientemente informado y ya existió un proceso de consulta con la ciudadanía. De haber existido este proceso de consulta, y vista la propuesta, me imagino que el resultado fue un decidido SI a la implantación de palmeras. Uno se imagina el verde y los cocos con el Río de la Plata de fondo y se emociona, hasta se puede estirar la imaginación para ver dibujada la silueta de garotas y/o caribeñas disfrutando de la sombra de estas dichosas palmeras.

Claro que este panorama participativo significaría que en la percepción de los montevideanos existió un notable cambio desde la publicación del Plan de Ordenamiento Territorial de Montevideo (POT). En la memoria informativa del POT en la sección dedicada a "valores subyacentes a la percepción ciudadana" dice lo siguiente (negritas agregadas):

"La temática ambiental montevideana muestra una diversificación de los valores en juego por parte de los distintos actores sociales, con un peso creciente de los vinculados al cuidado del entorno. El examen del relevamiento de temas y conflictos y las entrevistas realizadas permiten identificar varios tipos de valores bajo consideración, a saber:

• Ecológicos: Al reconocer los valores propios en la conservación de los ambientes naturales del país y de su fauna y flora.

• Estéticos: Referidos a la situación de las playas y de espacios verdes en la ciudad y a las reacciones contra zonas degradadas y alteradas.

Dentro de este caso se reconoce que los paisajes departamentales constituyen un valor a ser protegido, tanto en las áreas más silvestres como en aquellos resultantes de la particular historia del uso que los uruguayos han hecho de su entorno."

Parece por demás súbito este cambio de actitudes en los montevideanos con respecto a su entorno. De reconocer los valores propios de los ambientes naturales y resaltar la particular historia del uso que los uruguayos han hecho de su entorno se pasa a querer tener un paisaje natural caribeño o turístico mediterráneo.

Al no especificarse las especies a plantar es difícil imaginarse la escena, aunque estoy absolutamente de acuerdo en que "generarán un impacto paisajístico en la rambla". Además la nota de El País es breve y no ahonda en demasiados detalles, pero sí menciona que se plantarían "islotes" de 10 a 15 palmeras en las playas capitalinas. Yo no creo que en los viveros de la Intendencia abunden esas palmas largas y esbeltas que se ven en algunas partes de la rambla y en gran parte del Caribe, por ende me imagino palmas Phoenix o Butiá en grupos de 10 o 15. Estas palmas ocupan, especialmente en sus dos primeras décadas de vida, un gran espacio, calculemos al menos unos tres metros cuadrados cada una, o sea que tendríamos entre 30 y 45 metros cuadrados de palmas en nuestras playas. Es bueno volver nuevamente al POT de Montevideo, al fin y al cabo para algo se hizo, y ver como cuaja tamaña verde frescura de sombra palmeral en dicho informe de varias páginas.

En la sección del POT dedicada a Pocitos se encuentra lo siguiente (negritas agregadas):

La propuesta se basa en la premisa de poder ampliar el espacio playa… En tal hipótesis, sería posible concomitantemente a la ampliación de la zona de arena, la ampliación del espacio público dedicado a "Rambla" o lugar de paseo…

Uno puede pensar que esto se debe a la situación particular de las playas de Pocitos, que dicho sea de paso precisan más sol que sombra. Veamos la Memoria Informativa del POT y su referencia a la Costa Este de Montevideo (negritas agregadas):

"Las actuaciones en la Costa Este, marcada por la presencia de la rambla costanera recorriendo una sucesión de playas y puntas rocosas…

Se destacan las siguientes actuaciones:

• Adecuado control de las concesiones de áreas públicas a privados, asegurando el aprovechamiento de estos espacios por el conjunto de la población y preservando el paisaje y las visuales.

• Tratamiento vegetal valorizando los paisajes.

Entonces vemos que estas palmas que quitarían varios metros cuadrados de arena por unos cuantos años y cambiarían radicalmente el paisaje de playas en las que se está intentando buscar formas de ampliar la zona de arena, a áreas en las que el POT recomienda que se preserve el paisaje y las visuales. Evidentemente hay algo que no cuaja.

Veamos ahora otro escenario, este con las largas y esbeltas palmeras típicas del Caribe y además ya creciditas: el lector puede imaginarlas con o sin garota, y la lectora con o sin garoto. Cualquiera que pase más de un mediodía de enero sentado a la sombra de dicha maravilla vegetal tardará muy poco en ser un garoto más, ya que las mismas no se caracterizan por su abundante follaje, es más posible obtener sombra de sus cocos que de sus troncos u hojas. Pensemos ahora en la valorización del paisaje. ¿Montevideo debe intentar valorizar un paisaje propio y enraizado en nuestra cultura o importar un modelo de paisaje costero que se puede encontrar en muchas partes del mundo? Uno puede ir a California y deslumbrarse con sus playas de palmeras (todas ellas exóticas), o viajar al Caribe y deleitarse con las palmas nativas, pero es posible que luego de que todas las playas del mundo hayan adquirido el mismo tenor caribeño for export algunos turistas vengan y disfruten de nuestro particular paisaje costero Montevideano.

Nos queda tan sólo agradecer que el técnico de la Intendencia no anduvo de viaje por los manglares de Tailandia o Ecuador, por que de enamorarse de estas plantas e implantarlas en Montevideo también se lograría un fenomenal impacto paisajístico, se daría sombra, y serían un atractivo turístico único.

D. Martino es analista de información en CLAES. Publicado el 22 de mayo de 2006.
Se permite la reproducción siempre que se cite la fuente.

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